Translate

miércoles, 22 de enero de 2014

Dormición encarrilada.

Oh, infernal Metro:
Aquí estoy
evadiendo la inteligencia
policial.
Pero un tiroteo
silencioso
invade el vagón.
Son miradas
de múltiples calibres,
algunas echando humo
aun.
Pero un tiempo
criminal
acuchilla
el horizonte,
desdeñoso de
paisajes
el trabajo
levanta paredes.
Estos rostros como
de entierro.
Esta rigidez
cadavérica.
Esa linea entre
la vida y la muerte,
como el sol sobre
el cuerpo celeste
del día
eterno
agonizante
recién nacido.
Qué quieres de mí?
Yo,
amante de tus ventanas,
de tus usuarias
y tu esqueleto
recostado
en la ciudad.
Soy un sol cuerpo
que se deja llevar
de sur a norte
y de la noche
a la casa.
Por qué pretendes
que yo escriba?
En otra ciudad,
bajo otra muchacha
sea otro el hombre
que te escriba un verso
estacionado,
en movimiento;
lejos de mis ganas de
vomitar mi ebriedad
en mi reflejo
regalado por el vidrio
que soba que soba
la brisa.
A veces,
que se olvida
la senda que era camino
decidimos
bajar apresurado
para
liberar la periferia
de policías ocultos
malignos en altavoces
tristes y
baratos de música.
Para poner
la mano al bus
como la prometida
al suicida.
Y lidiar
con el movimiento
como bailando tal avenida
con tal calle
en tal semáforo.
Llegando al final del bus,
tomamos asiento
y la vista
juiciosa
hacia el frente mira.
Basta ver un espejo
retrovisor
retro vibrar
para retro escavar
poemas dañinos y
pesados
como una deliciosa
hamburguesa
de caballo.
O al mirar al conductor
hermosamente poético
elegir por cosas de dios
(si fuera negro mi compay)
latina estéreo.
Y se monta un muchacha
muy delicada
de esas que cuesta imaginar
en un mismo pensamiento
revuelta con mis olores.
Todo es hermoso en el bus
y yo lo sé.
Ya no vale la pena
ni mirar por la ventana.
Pero de pronto hemos llegado
y efectivamente hace
dos kilómetros
pasamos tu casa.
Entonces me voy para
Ginebra en el valle
y escribo bicicletas
o me voy en
tacos amistosos
pegados de peligrosas
burras.
Y todo es hermoso.
Algún día,
me digo,
cuando el equilibrio
me aniquile
podré encontrar
algo para escribir
diferente
a esta insoportable
belleza
latente en todo
siempre evidente
que no deja que mis poemas
se camuflen
revueltos con la ropa
de esa usuaria que pariste
hoy a las 6 am,
maldito Metro
hijueputa.

Simón de La Tierra.
22/01/2014, por la noche.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario