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jueves, 27 de febrero de 2014

Encalabrinandole

Y definimos el día desde nuestro cuerpo:
es verde con gris, puede observar el ojo;
es frío de afuera, es calor íntimo, tocas;
es viernes, es el día de pasear, dices.
La vida parece transcurrir en días, que
tal día estaba yo allá haciendo eso, que
hace días no le visito, que no hay tiempo.
Todo esto funciona para hacer cosas.
Cuando la cosa es uno mismo, no vale
ni tiempo ni clima ni día ni nada de nada.
Es el licor infinito, su borrachera atemporal.
Son las plantas que misteriosamente
son puertas o puntos de partida, y humo somos.
El piso: magnifico punto de observación.
Recibe tú las miradas miserables que ellos repiten.
Entonces no escupas apuntando al otro
porque solo te herirás tu propio rostro.
Espera, un poco, mejor a la sombra
por si tarda más de un cielo:
ya vomitarás, ya se acabará el juego,
pronto podremos bailar sin pies.
Adiós cosas que tenía que hacer.
Creo que soy el deshacerse del universo
presenciado desde mi cuerpo, y soy el fin
de tu lectura, de tu significado y
revivo en el espejo al que llevan tus ojos
bajo tu cerebro, y soy humo, prepárese:
Este es usted por dentro, por favor

tómese el tiempo: …

martes, 25 de febrero de 2014

Potrero sagrado.

Desde mi sueño camine hasta mi origen,
procediendo como las hormigas
cuando llueve.
Parte de mi cuerpo es planta
y es roca y es agua y es fuego.
Parte de mi cerebro es animal,
es cría, es colmillo y ala.
El sentado de cualquier humano
lo puede hacer algún primate.
El vuelo de una idea
lo describe todo pájaro,
tan fuerte es, que si uno piensa
mirando aves
su pensamiento
es brisa, hoja de hierba,
mareo de animal marino.
El espíritu tiene su comida.
La tierra alimenta
todo lo que somos.
A ella nos debemos,
en-terrar-nos.
La vida es maravillosa
y curiosa como
una finca muy vieja.
En ella habitan revueltos
lo alegre y lo triste.
El tiempo y la deshora.
El mundo tiene vida en todo su
cuerpo astral, y uno puede
aun encontrarse solo
y escribir un rezo.
La tierra que no falte en las uñas.
El olor del canto del pájaro
inspirado por el sol
que se quita la cobija nube
y se levanta sobre nuestras cabezas,
puede ser dibujado si uno lo atisba
desde una sombra.
La noche es otro misterio
que cada noche recrea.
La noche es el color de las historias
de amor.
Podemos pensar que el enamorado
está en su noche
y su corazón a veces gigante como una
luna llena;
a veces menguando
y a veces nuevo
inexistente invisible
como si destruido
pero no
sino que solo.
Si pones un mantel verde
a la mesa en la que escribes
te sentirás cuando escribas
como el cielo sobre la tierra,
si lo pones café ponlo un desierto,
si lo pones azul ponlo un océano,
si no lo pones ponle una mujer
y échate sobre ella.
Los hombres de algunos lados
suelen pensar que la mujer es cosa,
yo siento pena por esos hombres.
Los de otras partes suelen creer que
la mujer es animal, hembra, y yo siento
que la mujer es una cosa animalesca
que también
cree cosas sobre la esencia del hombre.
Quiero decir que realmente
aquí en la vida en la tierra
estamos es jugando.
Ahora temprano me quedé mirando una manguita
y con la brega en la cabeza de que:
en verdad me voy a morir, algún momento
no habrá momento ni nada.
Este poema es valioso porque estoy vivo
y escribo un poema,
es mi forma de existir el rato,
y poema el oficio
de cada ser
maravillado.
Las mujeres son el planeta que nos parió.
Y las hormigas son implacables,
conocen las casas mejor que sus habitantes,
cada poro tocado por sus patas.
Somos las hormigas del mundo.
Las plantas me hablan,
estas cosas me dicen,
son las plantas en mí
las que escriben
estos poemas en plena
fermentación.
Ya me siento borracho.

25/02/2014
De la tierra.


miércoles, 12 de febrero de 2014

Avezágua

A mis muertos, amores y desaparecidos
les debo poder llorar como niño.
Es la razón la ausencia, la falta, la carencia.
El hombre triste (pero triste de verdad)
que logra reconciliarse con su tristeza,
vivirla, amarla como experiencia humana,
sabrá que en esa tristeza
piensa tan claramente
como el aire.
Desnudarnos es cosa reciente.
Antes llegábamos a los ríos
de una vez desnudos
y sabe la tierra que así fue.
Nana me dice, como tan claramente
que hemos venido a compartir
la soledad, nuestro tesoro que somos.
Todos lloramos, porque somos niños.
Los viejos que queremos nos amenazan
con su presentida ausencia,
su aniquilamiento en el equilibrio.
Hermoso saber que no existíamos,
nacimos y vamos a morir.
Buena lógica tienes vida.


martes, 11 de febrero de 2014

Tripanosomiasis africana

En sueños recorrí la selva
más oscura del mundo,
en ella árboles, pájaros
gigantescos,
gusanos coloridos
y salvajes desnudos
vivían a ojo cerrado,
dormían de pie,
colgando
o sobre bestias temibles
pero cómodas
como una mujer recortando
corazones.
He caído de la cama
sin ti
más no pude abrir los ojos
y podría asegurar que no sale
el sol,
sigue fría mi cabeza.
A tientas fume madera
y alucine unos dos años,
tal parece que aprendí
alguna cosa:
lloraba como una canilla
con su empaque estropeado
a la media noche
de un hombre que viva solo.
Te juro que pensé
que había enloquecido,
y sí.
Una noche de aquella
noche eterna,
una voz aterrizó
en mi delirio,
era un niño
contando chistes
en el idioma universal
de los niños
y de los chistes.
De pronto abrí los ojos
y la enfermera
me llevó al consultorio
donde un odontólogo
canoso y muy joven
reía sin dientes.
Aquella tarde me sacaron
cuatro muelas.
Y tal parece que aprendí
alguna cosa:
ninguna mujer
nos falta tanto
como muela alguna.
Yo era fanático
del amor,
pero me he dedicado
a viajar por el mundo
coleccionando
de las bestias sus
colmillos.
Estos cuchillos dentales
me dan una satisfacción
análoga
a la de cepillarse los dientes.
Sin embargo,
cuando cómodo en
la bestial pereza
me acuesto con la boca sucia
amanezco lleno de tus besos
y no me queda sino
correr a la selva más cercana
a quitarle a ojo cerrado

su sonrisa a la muerte.

11/02/2014Simón Tierra