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martes, 27 de enero de 2015

Llegamos.

La noche llega a la tierra pues no sé, tampoco si a ella llega la noche. Donde duermo hay una ventana, de la cual yo ordeño vistas porque es cambiante lo que permite ver. La noche es un proceder silencioso y permanente, la noche es un desvelo si está viva y es además la corriente de un aire diferente que pudieses respirar. A ti te escribo, que no te conozco, yo me siento a escribir y lo tengo que hacer, es que esta noche es vieja, es un tiempo oscuro en el que tejo cosas que no sirven como prendas pero acompañan muy bien una quitada de ropa, ya no tengo más motivos para continuar el canto, la magia es que no acaba, es una mina y uno cava en pos de rocas doradas pero es cultivar las nadas para luego digerirlas y herirlas al sentirlas, así es la vida que te ensimisma en sí misma pero puedes proceder como el héroe de una historia dejándole la memoria al lector desesperado que lee desde algún lado este texto malformado que misterioso le llega. Como soy poeta en tierra sólo puedo declarar que vine para mirar pero no veré que entierran el cuerpo que soy y vivo entonces mientras concibo un aliento en la palabra yo confiaré que en el habla te encuentro lector perdido y que nadie quede herido por lo que voy a cantar:
Que el tiempo no va,
que el tiempo no viene.
A veces conviene el dolor.
A veces conviene la risa.

Como es afuera
es adentro.
Como es adentro
es afuera.

El mundo son
las personas que conocemos.
Digo yo campando:
comencemos,
la descripción descarada
que nació desde mi nada
para compartir después.

Es una noche de enero
cuando no me sé muy bien,
me parezco un padecer.
También una carcajada.
O tal vez soy carajada
de la cabeza a los pies.

Yo ya he visto amanecer,
yo ya he visto las dos lunas
pero ninguna experiencia
se me pudo parecer
como al ser que es la mujer
cuando uno ha sido hombre
y descubre en el descombre
que nada lo ha sepultado.
Si tan sólo esa mujer
de una vez nos ha olvidado
son muchas las ocasiones
para pensarse lo amado
pero nunca es acertado
quedar como el perdedor,
tal vez el buen jugador
se reserva su jugada
para cuando el tiro tire
y la tierra le germine
un grano de proceder
para que pueda cocer
a fuego lento y constante
un ataque hacia su amante
que le conceda un minuto
para explicar el esputo
que al amor iba ofreciendo,
vomitando nadie miente
y es muy rico que se siente
la verdad si es compartida
porque no es comida fría
ni tampoco es el placer:
se trata del proceder
que nos lleva a la verdad,
es el poder conjugar
el misterio y la certeza.
Te digo con entereza
que bien podré comprender
lo que sea tu querer
y lo que sea tu pereza.
No te conformes si rezas
porque eso nunca bastó
y la historia comenzó
de alguna manera extraña
donde se fundió la gana
con la gana de no ser.
Y bueno, esto lo intuyo
de todas maneras este poema
es tan tuyo
como desde que te encuentro
procede mi proceder.
Y comienza bien mi noche
en la mitad del derroche
que a las tres de la mañana
a mí me dio por ceder.
No hay merito en mis poemas,

pues nada más puedo hacer.

lunes, 26 de enero de 2015

Señasñas

Parece ser que siempre hay señales, pero uno debe aprender a pescarles y parece que pescarles es otro arte que se puede y algunas veces se debe como cuando se le teme al agua, ese habitar primigenio en la liquidez. Tal vez escribo buscando algo, cuando yo mismo me digo que no debe ser así, porque uno empieza a escribir y entiende que no ha de parar entonces se empieza a vivir como quien nunca va a errar y si de pronto el equívoco es mejor permanecer rítmico y escamparse en la palabra ya que uno siempre habla y bla y bla bla y bla bla, si yo fuera un gato hace rato no estaría ante el teclado, ya estaría en el tejado de cualquier bendito lado. Presiento el opio en las nubes, me pasa que cuando subes a los espacios etéreos yo me mareo y enfermo de envidia muy bien blindada y luego llego a mi nada y después no pasa nada sino que vuelve a empezar. Nunca ha bastado rezar ni quejarse ni el descanso uno siempre da los pasos porque los tiene que dar, difícil es recordar que empezamos un camino sin que nadie nos llamara tal vez por eso lloramos cuando a la tierra llegamos pero creo que es la riega del cultivo que sembramos y solo veo muchas manos muchos hermanos y muchos marranos; ando amarrado a la noche. Que no parezca un derroche porque yo vine a cantar y no puedo soportar la adulación y la venia yo me siento más conforme con que le pueda entonar alguna canción que en mí signifique el movimiento porque yo nunca le miento al que le voy a cantar, y no es que no haya intentado, sino que no, nunca lo pude lograr, y esto no es que me conforme porque me decreto informe y nota preliminar.

jueves, 15 de enero de 2015

De noche noche.

Lo que uno siente cuando anda de noche, es una mezcla de humos y humores, depende del lugar en que te encuentres, depende de la gente que te encuentres y depende de si te encontraste a ti mismo antes de ir a farriar. La noche se recorre sin razones válidas, de maneras hábiles y aguzando el paso, aguzando los sentidos, yo todo esto lo he vivido de improvise. Ahora tras una década de gonococo esquizofrénico canto como me gusta y bailo solo como me gusta pero me gusta cada vez más bailar salsa en la noche alta con una mujer que no se pueda describir en libro alguno. Es como hablar de unas gemelas, así con palabras no más, intentar desabigarrar esa mezcla fractálica de la belleza fotocopiada, eran dos hermanitas así como nos gustan, ambas jóvenes e irresponsables  de manera que no sabía uno cuál era más mala y en eso se hacían una, y no es que haya que entender esto pero hacerlo es un regalo, es gratis; es como hablar de una histérica perdida en el seso, una vez que uno hace el amor en el silencio de la noche familiar ocurre el milagro: la metamorfosis, el paso del gusano al vuelo y uno entiende que vino a este mundo a gozar cuanto placer no pueda ser descrito en libro alguno, placer de escribir un libro a punta de imposibles. Si esto fuera una película yo sería un asalariado. Mis amores eran obsequios, como una escena rara  más o menos así: unos están por ahí y hay dos que no se conocen, de pronto se conocen en una mirada milenaria, no se ve nada y uno ¡mierda! cayó al amor, entonces uno mira seriamente a la otra y le dice: te regalo esta nada, y ella responde: me quitaste la palabra de la boca, tenía esa nada en la punta de la lengua; ya luego los colores se mezclan, el mundo respira, todo se mueve y finalmente muere, es la maravilla, son obsequios como la vida que es un hacer el amor. Y hacer el amor, algunos lo escriben como presentando un parcial: 25 por ciento de teoría 234, entrega final… Y a veces se vuelven profesores, el paso del vuelo al gusano. Algunos lo escriben (el amor) como llenando el recibo de un banco, cualquier banco, cualquier fila, el amor para ellos es una vuelta que hay que hacer. Algunos no lo escriben nunca, se empeñan en su silencio bulloso, a la vuelta de todo acontecimiento, es como si no existieran, pues el mundo es competencia y ellos son los que hacen trampa y la trampa todo el mundo la puede hacer pero en el amor pasa que uno siente que si uno es uno el amor será mejor, y ese ejercicio vale la pena sudarlo. Algunos escriben con sangre y cuerpo: -he aquí la prueba- dijo Jattin en otra carne con otra sangre y por otras noches, y sin embargo los dos somos ya algún mismo eco. Algún mismo eco.