Y definimos el día desde nuestro cuerpo:
es verde con gris, puede observar el ojo;
es frío de afuera, es calor íntimo, tocas;
es viernes, es el día de pasear, dices.
La vida parece transcurrir en días, que
tal día estaba yo allá haciendo eso, que
hace días no le visito, que no hay tiempo.
Todo esto funciona para hacer cosas.
Cuando la cosa es uno mismo, no vale
ni tiempo ni clima ni día ni nada de nada.
Es el licor infinito, su borrachera atemporal.
Son las plantas que misteriosamente
son puertas o puntos de partida, y humo somos.
El piso: magnifico punto de observación.
Recibe tú las miradas miserables que ellos repiten.
Entonces no escupas apuntando al otro
porque solo te herirás tu propio rostro.
Espera, un poco, mejor a la sombra
por si tarda más de un cielo:
ya vomitarás, ya se acabará el juego,
pronto podremos bailar sin pies.
Adiós cosas que tenía que hacer.
Creo que soy el deshacerse del universo
presenciado desde mi cuerpo, y soy el fin
de tu lectura, de tu significado y
revivo en el espejo al que llevan tus ojos
bajo tu cerebro, y soy humo, prepárese:
Este es usted por dentro, por favor
tómese el tiempo: …
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