Desde mi sueño camine hasta mi origen,
procediendo como las hormigas
cuando llueve.
Parte de mi cuerpo es planta
y es roca y es agua y es fuego.
Parte de mi cerebro es animal,
es cría, es colmillo y ala.
El sentado de cualquier humano
lo puede hacer algún primate.
El vuelo de una idea
lo describe todo pájaro,
tan fuerte es, que si uno piensa
mirando aves
su pensamiento
es brisa, hoja de hierba,
mareo de animal marino.
El espíritu tiene su comida.
La tierra alimenta
todo lo que somos.
A ella nos debemos,
en-terrar-nos.
La vida es maravillosa
y curiosa como
una finca muy vieja.
En ella habitan revueltos
lo alegre y lo triste.
El tiempo y la deshora.
El mundo tiene vida en todo su
cuerpo astral, y uno puede
aun encontrarse solo
y escribir un rezo.
La tierra que no falte en las uñas.
El olor del canto del pájaro
inspirado por el sol
que se quita la cobija nube
y se levanta sobre nuestras cabezas,
puede ser dibujado si uno lo atisba
desde una sombra.
La noche es otro misterio
que cada noche recrea.
La noche es el color de las historias
de amor.
Podemos pensar que el enamorado
está en su noche
y su corazón a veces gigante como una
luna llena;
a veces menguando
y a veces nuevo
inexistente invisible
como si destruido
pero no
sino que solo.
Si pones un mantel verde
a la mesa en la que escribes
te sentirás cuando escribas
como el cielo sobre la tierra,
si lo pones café ponlo un desierto,
si lo pones azul ponlo un océano,
si no lo pones ponle una mujer
y échate sobre ella.
Los hombres de algunos lados
suelen pensar que la mujer es cosa,
yo siento pena por esos hombres.
Los de otras partes suelen creer que
la mujer es animal, hembra, y yo siento
que la mujer es una cosa animalesca
que también
cree cosas sobre la esencia del hombre.
Quiero decir que realmente
aquí en la vida en la tierra
estamos es jugando.
Ahora temprano me quedé mirando una manguita
y con la brega en la cabeza de que:
en verdad me voy a morir, algún momento
no habrá momento ni nada.
Este poema es valioso porque estoy vivo
y escribo un poema,
es mi forma de existir el rato,
y poema el oficio
de cada ser
maravillado.
Las mujeres son el planeta que nos parió.
Y las hormigas son implacables,
conocen las casas mejor que sus habitantes,
cada poro tocado por sus patas.
Somos las hormigas del mundo.
Las plantas me hablan,
estas cosas me dicen,
son las plantas en mí
las que escriben
estos poemas en plena
fermentación.
Ya me siento borracho.
25/02/2014
De la tierra.
25/02/2014
De la tierra.
¿Y cómo se baja de aquí, de donde nos subes contigo?
ResponderBorrarAunque realmente prefiero quedarme. La vista es linda.
Vea, coma fruta:
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