Parece ser que siempre hay señales, pero uno debe aprender a
pescarles y parece que pescarles es otro arte que se puede y algunas veces se
debe como cuando se le teme al agua, ese habitar primigenio en la liquidez. Tal
vez escribo buscando algo, cuando yo mismo me digo que no debe ser así, porque
uno empieza a escribir y entiende que no ha de parar entonces se empieza a
vivir como quien nunca va a errar y si de pronto el equívoco es mejor
permanecer rítmico y escamparse en la palabra ya que uno siempre habla y bla y
bla bla y bla bla, si yo fuera un gato hace rato no estaría ante el teclado, ya
estaría en el tejado de cualquier bendito lado. Presiento el opio en las nubes,
me pasa que cuando subes a los espacios etéreos yo me mareo y enfermo de
envidia muy bien blindada y luego llego a mi nada y después no pasa nada sino
que vuelve a empezar. Nunca ha bastado rezar ni quejarse ni el descanso uno
siempre da los pasos porque los tiene que dar, difícil es recordar que empezamos
un camino sin que nadie nos llamara tal vez por eso lloramos cuando a la tierra
llegamos pero creo que es la riega del cultivo que sembramos y solo veo muchas
manos muchos hermanos y muchos marranos; ando amarrado a la noche. Que no
parezca un derroche porque yo vine a cantar y no puedo soportar la adulación y
la venia yo me siento más conforme con que le pueda entonar alguna canción que
en mí signifique el movimiento porque yo nunca le miento al que le voy a
cantar, y no es que no haya intentado, sino que no, nunca lo pude lograr, y
esto no es que me conforme porque me decreto informe y nota preliminar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario